lunes, 21 de julio de 2014

Cente

No sabría decir si se puede expresar eso que sentí aquella tarde, pero voy a intentarlo. 
Corría el mes de agosto y el sol nos regaló un gran día. Era una época de impulsos, pulsiones, pasiones. Simplemente, me dejaba llevar por la marea, después de haber nadado bastante tiempo en contra. Me sentía bien digamos, todo parecía mejorar a pasos agigantados. Sin embargo, muchas dudas dentro mío se iban acumulando como en un reloj de arena. Dejé de hacer cuentas, de analizar, de preguntarme, e hice siempre lo que me pareció en el momento. Pero por qué? estás seguro? Y que se yo, lo sentí así. Pintó. Nunca me había sentido tan libre de hacer y pensar, era una sensación totalmente nueva que me llenaba de seguridad aparente, pero que por dentro gestaba algunas dudas. 
Hubo un entendimiento casi instantáneo, pero como no estaba acostumbrado a eso, habría la puerta para que entren los miedos y me llenen de dudas. Me enamoré de sus palabras, de sus gestos, de su forma de moverse, su espontaneidad, transparencia, de su luz y su belleza. Me enamoró su libertad. Pero de golpe ese día tan soleado se fue oscureciendo. Algunas palabras sobraron, y todo se me vino abajo. Bajé la mirada y traté de decir algo, pero no supe bien qué. Miré el cielo en silencio recostado en el pasto. Entendía, pero me dolía. 
Y casi imprevistamente me besó. Y de ese momento incomodísimo, al rato estallaron las risas. Porque ella tiene esa magia que sólo muy pocas almas tienen, ella tiene el don de robarte una sonrisa, aún en los momentos más difíciles ella es capaz de hacerte olvidar de todo. Por eso me enamoro cada día, porque sé que aunque no quiera ella me hará sonreír y sentirme el ser más afortunado del universo bicicletil. 

Euuuu! te amo.

martes, 29 de abril de 2014

vuelos

Voy en un vuelo bajo, bien al ras del piso,
voy siguiendo un sueño, algunos dicen destino.
 y a veces la ruta se pone muy dura,
sólo quisiera bajarme y estar contigo,
que me acompañes a andar este camino.
Hay algunos momentos que en que me siento muy solo,
tengo la ruta enfrente y el silencio en la noche,
el frío empieza a correr por la espalda,
qué pasaría si...
Mas como todo vuelo bajo tengo mucha consciencia,
sé lo que puede ir, y lo que puede pasar,
eso es lo que más me gusta, eso es lo que me enloquece.
Me gusta que no me dejes tirado ahí al costado,
al costado, derrapado, ensangrentado.
Voy en un vuelo bajo, voy muy al ras del piso,
tengo un sueño en mi mente, y no paré de cumplirlo.
Yo no creo en el destino, pero si en mi camino.

martes, 18 de marzo de 2014

Ruedas

Interrumpo repentinamente mi trabajo. Tengo ganas de ver que sale. Hay olor a grasa en el ambiente, olor a taller, de viejos ruteros al costado de una colectora. Me  pregunto qué fue lo que me llevó a necesitar casi como un loquillo plasmar lo que en mi mente pasa en en esto. Será miedo o simplemente es un momento de cerrar los ojos cuando el corazón late muy de prisa, eso pasa siempre. Un suspiro y arranca el sprint, justo antes de la subida le doy todo, hasta que duela. Dura poco, pero en ese sprint extasiado puedo sentir como queman los músculos, como todo marcha perfecto en la máquina biológica/mecánica que soy. Ya  se acaba y de nuevo todo está en silencio por el medio de la avenida, de madrugada. Un gato que camina por la calle se da vuelta sorprendido. Entonces hay que bajar las pulsaciones, acomodar la respiración, pero nunca detenerse. Será el sprint? Puede ser. Para mi que no me darán las piernas para hacer doscientos kilómetros, no estoy hecho para eso, pero quizás pueda intentarlo. Porque hay algo que se repita en los libros y relatos de viejos sabios de calzas y adiposidad en la barriga constantemente, el sufrimiento y la gloria. En ese orden. Voy a tener que esperar porque la gloria no ha llegado aún.

martes, 25 de febrero de 2014


"Por los 50 corrió la Doble Eva Perón. La rueda se le metió en una de las vías del tranvía. No pudo zafar y se cayó, con tanta mala suerte que el lado izquierdo de la cara dio contra la otra vía. Malherido, lo subieron a la ambulancia y lo vendaron. Basta Flaco, ya está. Esos consejos no eran para él. Se bajó de la ambulancia, Se subió a la bici y dale y dale hasta que llegó. Llegó por ahí, entre los 40, bañado en sangre que la lluvia no le llegaba a lavar. Cuentan que el presidente estaba por ahí para darle el banderazo al ganador. Cuentan que se quedó. Cuentan que esperó y esperó hasta que llegó el Flaco…..y cuentan que en ese momento dos inmortales se dieron la mano: Juan Domingo Perón y Miguel Manuel Sevillano."


Soy ciclista, y como todo buen ciclista, terco. O se creen que a bottecchia le ibas a decir pará, o  a Bártali que algo era imposible. No, no hay imposibles. Es la fuerza de la mente, esa mente terca que te lleva a seguir. Nadie supo de donde sacaba las fuerzas Merckx  para batir el record de la hora, o ganar cinco  tours.  Yo lo sé, yo lo entiendo. Es la mente, es el deseo de seguir y seguir y dar todo. Nunca, pero nunca rendirse. Gloria eterna o nada. Sólo se recuerdan a los ganadores, esos quedan en los libros. Los segundos no. Por eso después de caerte, después de quedar  echo mielda hay que levantarse rápido. Cada segundo vale oro, y no hay tiempo de sentir el dolor siquiera. Y si antes necesitaba ganar, ahora que me chorrea la sangre y no me dan más los pulmones, más aún.