sábado, 31 de marzo de 2012

Grandes canciones

Cuando alguien logra hacerte llorar con una canción, eso es impagable. Algunos dirán que también cuando te hace reír, pero uno se ríe fácilmente de muchas cosas, no le saco mérito, pero es así. Cuando sólo una canción te hace llorar al escucharla, o al verla cantar delante tuyo, ahí es cuando uno empieza a valorar más al que está   más arriba ahora, pero es un simple mortal, aunque en esos tres o cuatro minutos sea DIOS, sea gigante, sea inmortal al vencer sus miedos y engrandecerse, al sentir a la música corriendo por su sangre, al sentir la emoción brotar en forma de lágrimas al final de la función cuando todos lo reconocen al fin, cuando se da cuenta que nada fue en vano, que valía la pena esperar, que fue una sabia decisión no dejar los sueños atrás.

Cuando escucho grabaciones, cuando oigo su canción triste cantada en un tono salvaje, cantada pidiendo a gritos, tan sólo para que alguien lo escuche y se detenga a pensar, tan grande como para soñar con querer cambiar al mundo. Escucho, lloro, y me pregunto: ¿Cómo nadie lo escuchó? ¿Cómo nadie lo ayudó? ¿Cómo nadie lo llevó a su casa? Si lo que realmente él necesitaba era un hogar, necesitaba ser querido, necesitaba que lo amen, necesitaba tan solo su guitarra para imaginar otro mundo, crear princesas doradas, soñar con grandes orquestas tocando su falsete tarareado, imitando vientos entre estrofa y estrofa. Nunca lo voy a entender. 

martes, 27 de marzo de 2012

Breve historia de amores de madera

Gracias, desde que te descubrí no dejo de pensar en ti. Y sos ya indispensable para vivir. A veces no puedo decir las cosas, a veces no me salen las palabras, pero con vos cerca mío, el tiempo pasa más rápido, puedo volar, divagar. 
Fue amor a primera vista. Yo te vi, ahí tirada, toda desfachatada, y te imaginé resplandeciente. Te inventé hasta un nombre, quise darte lo mejor, tapando los agujeros de tu corazón. Te vestí de mil colores, te dibujé entera, toda. Descubrí que eras perfecta, probando de otras mejores. Me enamoré de tu voz, y ya no te puede dejar. Ahora se que vos sos única, es la locura del sol. Gracias, pero también perdón. Porque te traté muy mal, nunca quise, fue sin querer queriendo. Rompí cosas dentro tuyo, pero todo lo arreglé, vos sos como un remiendo, lo mejor que me salió.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Sigue cumpliendo



Sobre la palma de mi lengua
vive el himno de mi corazón.
Siento la alianza más perfecta
que en justicia me une a vos.
La vida es un libro útil
para aquel que puede comprender,
tengo confianza en la balanza
que inclina mi parecer.
 (Himno de mi corazón, Miguel Abuelo)


lunes, 19 de marzo de 2012

Voy a ser inmortal

Caminamos por caminos paralelos, carreteando por la vida yo te miro de reojo. Voy imaginando otro mundo, voy soñando cosas nuevas, y sintiéndolas también. Voy tranquilo, sin apuro, y siempre voy en delay. Pero algo dentro de mi mente, no tan demente, me está carcomiendo la cabeza. No sé que es, pero lo siento ahí adentro. Voy buscando de donde viene ese ruidito pero nada. Sigo mi camino, sin importarme mucho eso. Está ahí, eso parece. Pero todo sigue igual. Siguen mis canciones. Algunas con el tiempo ya se me olvidaron, es que hace mucho que no las toco, y soy de poca memoria. Otras en cambio, son casi una rutina, y me encanta tocarlas, cantarlas (a veces para mis adentros, a veces gritando atonalmente). En fin, sigo, feliz, buscando mi camino, buscando alguna secuencia de acordes sencilla para escribir una canción inmortal, y así vivir siempre más. Y sobre todo voy tratando de vencer mis miedos, porque de eso se trata.

domingo, 18 de marzo de 2012

Como un niño



Me acuerdo cuando era un niño, cuando iba a lo de mi abuela. Salíamos tipo 11 con mi viejo, nos subíamos al Falcon. Todo derecho por Nazca, hasta que entrabamos en Flores. Me acuerdo de esas tardes tan breves, en la casa de la abuela, correteando por los techos, siempre descubriendo algo, en ese mundo de inocencia, fantasía, y sueños puros. Me acuerdo que jugaba a meter una pelota adentro de un tacho sin fondo, colgado en las escaleras del patio. Me acuerdo que jugaba a la pelota en la calle, al costado de la autopista, aveces también en el parque Avellaneda con algunos guachines que iban siempre, los sábados a las 4 de la tarde. Era religioso, todas las tardes de sábado la íbamos a visitar. Siempre también pasábamos por lo de la Tía, al lado, y mientras mi viejo tomaba mate con la tía, yo comía esas pizzas anchísimas que la tía marga calentaba en el tostador. Y cuando me aburría en lo de la abuela, iba a ver los dibujitos en la tele de la tía (siempre miraba Volver), o a jugar con el perrito.
Pero me acuerdo que después, para verla teníamos que ir hasta Avellaneda. No me gustaba ir, pero iba. Ella estaba siempre igual, sentada en la mesa mirando el mantel. Le daba mis dos manos, y caminaba por el pasillo arrastrando los pies. Así fueron unos meses.
Pero un día no estabas en la mesa, estabas en tu cama. Me agarrabas la mano muy fuerte, y no la soltabas. Yo te besé la frente, y después de varias horas de esperar me quedé dormido.
Después no tuve el coraje de verte en el hospital.
Te extrañé, y te sigo extrañando.
"Ahora no se olviden de la tía", me acuerdo que nos dijo la tía a mi y mis hermanos.
Cada tanto la iba a ver. Pero ella también se fue, ella quería estar con su hermana.
Y ahora que me acuerdo de todo esto, no puedo dejar de llorar como un niño al que se le acaba de romper su juguete favorito. Y ahora quiero decirte que no te olvido, que te extraño y que te quiero.

domingo, 11 de marzo de 2012

La costumbre

Tanto me había acostumbrado ,
a subir barranca arriba en la bici.

Tanto me había acostumbrado,
a nadar contra la corriente.

Tanto me había acostumbrado,
a jugar con el viento en contra.

Que me había olvidado,
qué divertido es ir barranca abajo.

Que me había olvidado,
qué bien se siente no tener que remar.

Que me había olvidado,
lo lindo que es jugar con viento a favor.

Y así, me convertí en algo que no podría definir.
Así, un día me levanté, me decidí, y por vos me la jugué.

Ahora ya no ando preocupado
por el futuro o por cosas que pasaron.

Ahora sonrío demasiado,
y eso me gusta tanto, casi tanto como vos.

lunes, 5 de marzo de 2012

Viajar colgado

"Camino porque sueño,
extasiarme en un sueño,
soñar despierto.
Hoy sólo quiero estar contigo." (El Despertar en un Refugio Atómico- Tanguito)

Hoy sólo quiero estar allí,
y poder verte de nuevo.
Viajar colgado en el tren,
sentir el viento en la cara.
Cuando bajo en la estación
un ligero escalofrío,
mirando al puente Pacífico.

Ya está bien, bajo del andén,
sigo bajando, bajo más.
Voy silbando una canción,
mientras espero mi subte.
Se sienten las vibraciones, llega,
mi corazón se acelera, ya cada vez falta  menos.

No me puedo sentar,
esta ansiedad me consume.
Son sólo un par de estaciones,
ya llegué, y se amontona la gente,
"PERMISO POR FAVOR"  dice algún impaciente.

De vuelta a la superficie,
ya no estoy en el subsuelo.
Faltan sólo un par de cuadras,
se acaba la maldita espera,
cruzo en rojo, no me importa,
salto un charco, voy llegando, ahora sí.


Ringgg, te espero, te veo, te beso, me río,
y el tiempo pasa muy rápido,
y cuando me quiero acordar, yo ya te empecé a extrañar.

viernes, 2 de marzo de 2012

Hoy me levanté contento. Porque dormí un ratito más, unas seis horas más, y también porque pude dormirme sonriendo después de muchas noches de insomnio. Desayuné mi cacao, puse un poco de rocanrol, y me puse a tocar encima. Canté Nunca Quise como nunca, canté todo el día, salí a caminar, te salí a buscar.