"Por los 50 corrió la Doble Eva Perón. La rueda se le metió en una de las vías del tranvía. No pudo zafar y se cayó, con tanta mala suerte que el lado izquierdo de la cara dio contra la otra vía. Malherido, lo subieron a la ambulancia y lo vendaron. Basta Flaco, ya está. Esos consejos no eran para él. Se bajó de la ambulancia, Se subió a la bici y dale y dale hasta que llegó. Llegó por ahí, entre los 40, bañado en sangre que la lluvia no le llegaba a lavar. Cuentan que el presidente estaba por ahí para darle el banderazo al ganador. Cuentan que se quedó. Cuentan que esperó y esperó hasta que llegó el Flaco…..y cuentan que en ese momento dos inmortales se dieron la mano: Juan Domingo Perón y Miguel Manuel Sevillano."
Soy ciclista, y como todo buen ciclista, terco. O se creen que a bottecchia le ibas a decir pará, o a Bártali que algo era imposible. No, no hay imposibles. Es la fuerza de la mente, esa mente terca que te lleva a seguir. Nadie supo de donde sacaba las fuerzas Merckx para batir el record de la hora, o ganar cinco tours. Yo lo sé, yo lo entiendo. Es la mente, es el deseo de seguir y seguir y dar todo. Nunca, pero nunca rendirse. Gloria eterna o nada. Sólo se recuerdan a los ganadores, esos quedan en los libros. Los segundos no. Por eso después de caerte, después de quedar echo mielda hay que levantarse rápido. Cada segundo vale oro, y no hay tiempo de sentir el dolor siquiera. Y si antes necesitaba ganar, ahora que me chorrea la sangre y no me dan más los pulmones, más aún.
