tan triste y rara a la vez.
La acompaña solo
su belleza opacada,
por ese rostro mojado.
No sabe bien por qué,
pasó lo que sucedió,
que de un día para el otro,
se olvidó cómo reír.
Y su cabeza no frena,
sus preguntas se acumulan.
Ya no sabe cómo hacer
para volver a reír.
Loca desprolija y linda,
al fin encuentra su mitad,
esa que creía perdida,
que renació de la noche.
Y un frío día de julio,
su rostro volvió a reír.
Y ese día el sol le sonrió,
y todo le salió bien.
Acompañada está ahora,
la acompañan las palabras,
de ese que vive en canciones,
las palabras de futuras canciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Copate, y deja tu opinión vieja.