Cuándo nos llegue la hora
de mirarnos de muy cerca,
susurraré una canción,
si es que puedo recordarla,
en ese eterno momento,
mirando tus ojos negros.
Sol, regalame esa noche,
y que sea de los dos,
como en la primavera del 67´ en Plaza Francia,
llena de extraños melenudos,
te cantaré esa que habla de amor allá a lo lejos.
Y desearé que ese ahora no se acabe.
Cuándo tu boca tan amplia, me bese como ninguna,
cuándo te abraze por dentro,
cuándo acaricie sonriendo, tus ahora tibias mejillas,
cuándo no necesite a nadie más que vos,
y sobre todo cuando no sea sólo rocanrol...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Copate, y deja tu opinión vieja.