¿Cuanto tiempo pasará hasta que vuelva a reír?
¿Cuantas hojas llenaré hasta que pueda salir?
¿Cuantas letras cantaré, con las mejillas mojadas?
¿Y cuantas otras también con la voz ronca de furia?
Como una bici guardada.
Oxidada, desinflada.
Espero que alguien venga por mi, otra vez.
Mas cuando miro a Bolaños,
o acaricio un perro viejo,
no dan ganas de seguir así como...
En esas tardes de lluvia,
felicidad, depresión.
Oyendo a Tango, cantándole, mi consuelo es que..
Siempre quedará un amigo,
que te aconseje que hacer.
Y que te abra la cabeza, cuando ya no puedas ver...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Copate, y deja tu opinión vieja.