Disimulaba bien que caminaba sin rumbo. Cómo buscando los pedazos de mi corazón.Y mientras miraba al pasar, mientras soñaba al mirar esas bonitas guitarras, me inundaban pensamientos, que no podría repetir. Porque eran como una ola, eran como un tsumami de imágenes, anhelos, una tormenta de recuerdos, que invadían mi cabeza, en estos días tan poco cuerda.
Disimulaba bien que no tenía destino. Y que caminaba con el estómago vacío, sintiendo... que sé yo... ese vacío en el pecho que se siente cuando necesitás a alguien, y sabés que no vendrá, entonces buscás a otros, y te das cuenta que estás muy solo, sólo solo. Porque nadie se pregunta en dónde estoy y si estoy bien, y a nadie ya le importa si yo lloro por las noches. Tal vez exagere un poco, espero, pero es así y no lo puedo evitar. Nuevamente en esta ruta, nunca existió libertad. Yo sigo preso de vos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Copate, y deja tu opinión vieja.