jueves, 5 de enero de 2012

Rutina

Dormir demasiado, pero no dormir por las noches. A la noche, intentar dormir, pensar, pensar en no pensar, hay hambre, y una lucha sin fin contra los mosquitos. Pero una sensación constante de vacío, de dolor y culpa.
A la mañana siguiente, a pedalear bien temprano. Me vuelvo a acostar. Ahora si duermo. Pero me levanto, subo, y lleno el equipo con 3 discos. Ah, otra cosa importante, contar el tiempo por discos no está tan mal. Puse a Manal, es menos de una hora, puse 30 minutos de vida de Moris, en realidad son 40, y termino con algo más reciente, como para salir de ese pozo, puse  El regreso de Calamaro,ya se, no tiene nada que ver, pero bueno. Ya pasaron más de 3 horas, y la tarde empieza a caer. Agarro un vinilo de pescado rabioso, Artaud, se escucha muy grave, con los auriculares mejor. Un gran disco para escuchar seriamente tirado en la cama haciendo nada, siempre se descubre algo más. Despues, oyendo a los De Bueyes, una frase me hace abrir los ojos y empiezo a escuchar con más detenimiento: la desdicha es mi ley.
Nunca falta el nescuic, o como sea que se escribe. Ahora agarro mi bici, y salgo sin rumbo. Me gusta ir por las calles tranquilas de barrio, las que tienen el asfalto nuevito. Voy siempre un poco más lejos y por distinto camino, como buscando algo, o alguien. Voy sin rumbo, pero voy seguro. Me canso un poco, y empiezo a volver, por otra calle, otras personas, otros autos, otros olores, pero en mi mente siempre la misma canción... Perdóname mi amor...

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