miércoles, 27 de febrero de 2013

Cada aprendizaje es un viaje. Y cada viaje un paisaje. No hay que desesperarse, hay que disfrutar del viaje, para llegar a saber. Porque si uno sólo quiere saber, se pierde todo el camino, y ese camino es parte del aprendizaje final. Aprendí a ser más yo. Aprendí a jugarme por los impulsos de mi mente. A apostar mucho mucho, y ganar. A encontrar la felicidad en cosas simples como tu sonrisa o tus ojos, en un parque,  por la tarde. Aprendimos a amarnos poco a poco. Aprendí a mirar a los ojos. A llorar. A amar realmente.


Ya no apuesto más, yo me planto acá. Estoy donde quiero estar, estoy con quien quiero estar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Copate, y deja tu opinión vieja.