Mi guitarra, mi cabeza,
y un amor de primavera,
hicieron que vea todo esto de afuera...
Nunca pude ser quien quise,
nunca quise ser quien soy,
pero el tiempo se acabó,
y ahora miro para atrás
y ahora me quiero matar.
Sólo es cuestión de seguir,
de buscar que es lo que quiero.
Y la guitarra y la cabeza,
volverán a ser quien eran.
A los hermanos de sangre,
siempre voy a recordar.
Mas, los hipócritas, fríos,
será fácil olvidar.
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