lunes, 14 de mayo de 2012

Linea San Martín

En el silencio de la tarde, en el frío de las noches, sacudidas, ruidos, bocinas, una escalera invisible, un saltito y para adentro. En el último vagón, donde nada es ilegal, entre carros, bicis y algo más, la única luz que hay es la de un encendedor que ilumina todo el furgón creando sombras extrañas, quemando alguna porquería dentro de una improvisada pipa. Yo me subo sin dudar, pasos firmes y seguros, les alcanzo la bici, aseguro la guitarra, y entro en la realidad. Esa realidad que te toca, esa que la ves, esa que no te cuenta nadie. 
Lejos de cualquier prejuicio, me preguntan qué tocás, eh amigo tocate una del Pity, era todo lo que yo quería escuchar. Y en la penumbra del furgón, y en el ruido del vagón, la guitarra está sonando, y un coro de cancha cantando. 

Es mejor que ir colgado, 
yo prefiero ir al furgón.

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