Almaceno en mi mente frases y cosas que después no recuerdo, pero están ahí. Algún día quizás lo necesite no? Eso no es lo peor, de hecho es lo de menos, el punto es que siempre me quedo con las ganas de decir algo en el momento oportuno, porque cuando llega el momento me olvido qué decir. Y me trepo en las profundidades de mi conciencia, y por ahí revolviendo encuentro cosas que creía perdidas.
También están las miradas. Miradas. Miradas simples, miradas de reojo, miradas sin anteojos. Hoy se ven miradas mudas, llenas de indiferencia, que por dentro ocultan penas. Miradas que duelen mirar, y que ante la mirada de cualquiera pasarían por normales. Y aunque esa mirada disimule muy bien, yo puedo ver más allá, y también puedo mirar, esa furia por amar, ese rencor por errar, esa sonrisa al pasar.
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