lunes, 4 de junio de 2012

Luz

Ellos caminan por la calle empedrada de noche. Hace frío. Se hablan despacio al oído, se abrazan, se miran y se besan. Luz lo mira tiernamente mientras él le canta una canción apoyando el pie contra la pared para apoyar la guitarra en su pierna derecha. Él no sabe que ese presente perfecto mañana ya no estará. Él no sabe que ella  mañana se irá, ni que al despertar le van a dar la noticia que nunca más volverá a ver Luz. Que nunca más podrá tocarle sus canciones y verla como atontada.
Recuerda esa noche anterior por San Telmo, recuerda y vuelve a tocar. Toca, sólo toca, no le salen las palabras, y mucho menos cantar. Toca y llora. Sabe que ya nada será igual, pero también sabe que mañana la voz volverá, para cantarle todas las canciones que ella no llegó a escuchar.

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