miércoles, 29 de agosto de 2012

Tarde de tren

Viste cuando tenés ganas de escribir algo piola y no te sale nada. Bueno, en ese caso lo mejor es dejar correr la voz de tu mente. Esa voz que te habla de adentro, y que a veces hacés salir. Hoy esa voz dice mil cosas distintas, y quizás mañana pueda salir. Pero, no se. O no quiero saber, quizás la voz tenga un poco de miedo de hablar, no sé.
Y hoy tirado en el piso del furgón, encapuchado, como perdido en mi mundo, mi voz se me puso a hablar. De fondo, música, ruido, y humo. Ella trataba de decirme cuándo fue que me volví así de loco, desde cuando me encanta estar tan al borde. La línea está ahí, ya la puedo ver, pero no se si saltar, si habrá algo del otro lado o si volveré a caer. Y cuando me quiero acordar, cuando estoy por llegar al fin, me doy cuenta que ya llego, que me tengo que bajar. A ver, permiso, permiso, bajo en la otra, me alcanzás la bici? gracias che!  Ya me desconcentré, después me vuelvo a poner catártico.

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