No me alcanza una simple palabra, a veces tan vacía como perdón. Es muy simple pedir perdón, pero es distinto perdonar. Es imposible que al escuchar esa palabra desparezcan todos males y dolores que me aquejan. Más si viene sola, solita, es una palabra más, no me dice nada, es tan vacía como una calle del microcentro en una madrugada oscura y fría de mayo. No entiendo por qué, pero estoy solo, y pedaleo en el silencio, por el medio de avenida de Mayo tratando de encontrar la respuesta, tratando de recordar por que calles venía, qué camino elegí que me llevó a esta soledad y oscuridad
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