en mi colchón no acolchado.
Mirando el cielo opaco de ladrillos,
en la cueva de mi mente,
el tiempo parece no correr.
Y los días ya son años,
y las horas son semanas,
cada segundo una eternidad,
para gastar y pensar,
en no sé que o en vos.
Pero cuándo miro a Bolaños.
O acaricio un perro viejo,
quiero salir de este pozo,
quiero surferar en el viento,
y derrapar en un charco de amor.
Porque en la carrera de la vida,
no hay tiempo para boxes, ni luz roja.
Porque hay que seguir corriendo,
para llegar o seguir de largo,
a no sé que a o vos....
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