Llueve en mi mente, y en el asfalto también.
Las calles pasan, los pies se embarran.
Las ruedas giran con cierta dificultad,
pero yo sigo igual, tengo ganas de llegar.
Cuándo se me haga muy difícil pedalear,
y ya no pueda aguantar más,
y tenga el agua hasta el cuello,
recién ahí, voy a pensar en parar.
Pero ya sé como andar con la bici destrozada,
ya me acostumbré a pedalear esquivando entre los baches,
y ya no me sorprendo con tanta agua alrededor.
No me pienso hundir, yo sólo quiero seguir.
No voy a parar, es que me encanta divagar.
Yo sólo quiero seguir, sólo quiero estar ahí,
y mirarte desde cerca, sentirte en mis brazos,
sentir que estas cerca mio.
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