me dan ganas de arrancarte la piel,
de seguir creyéndome mi canción.
Pero algún día voy a borrarte de mi mente,
y podré mirarte de frente, sin sentir ya esas ganas
de correr y de abrazarte, o correr para alejarme.
Son nuestras almas entonces que por tener tanto en común,
se cegaron y no vieron que no daba para un disco.
Quizás sólo para un estribillo intenso, fatal, brutal,
animal, bestial,
visceral, inmoral.
Pero es que jamás estuvimos en la misma tonalidad...
Y hoy de unas pocas palabras me cambiaste la canción,
saliste del estribillo adrenalínico y
me despertaste del sueño.
Quise seguir, nunca pude,
y quise soñarte, al instante adentro
de mi mente sola, cantando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Copate, y deja tu opinión vieja.