viernes, 14 de junio de 2013

trece

No se desesperen, loco, si algo sale mal. No se detengan, hay que ir a más

Como un recordatorio para mi mente terca escribí eso en un papelito con mi mejor letra. 
Y hoy es un día raro.  No sé que tocaba hoy porque ni miré la agenda. Hoy te necesito un poquito más, aunque sé muy bien que no hay nada más. Porque una fuerza increíble  y digna de ser admirada, se llevó por delante, destruyó en diez mil pedacitos ese amor que parecía irrompible, eterno, inmortal, y casi perfecto. Digo casi porque siempre hubo una pequeña fisura, casi invisible al principio, pero que con el paso del tiempo te fue carcomiendo la cabeza,  y fue creciendo y creciendo hasta explotar en un par de palabras, con o sin sentido. Pero que significaron demasiado y me trajeron de golpe de un zarpazo al mundo, a una realidad muy distinta, impensada poco tiempo atrás. 
Admiro la fuerza, la entereza, el valor que le das a la palabra, la voluntad que te lleva a reprimir algunos sentimientos, y a revivir algunos otros que creíste haber olvidado y dejar en el pasado, pero no, todo vuelve.  Admiro la capacidad que tenemos para hacer que está todo perfecto ante los demás. Esa fuerza que nos obliga a levantar la cabeza y seguir caminando, hacer como si nada pasara, y estar ahí, a 3 metros, y mirarnos de reojo, contener esas ganas de correr y fundirnos en un beso eterno. Que nuestra mirada se pierda en un mar de recuerdos disparados por unas simples palabras, imágenes, quizás un dibujo en un margen de una agenda o cuaderno. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Copate, y deja tu opinión vieja.